domingo, 20 de febrero de 2011

Armenia, Salento y el Valle de Cocora - Eje Cafetero (Colombia)

En la terminal terrestre de Cali tomamos un autobus que atravezaría un camino lindisimo. A lo largo del mismo se observan muchisimas fincas y plantaciones. La presencia de la colonización española se hace muchisimo más fuerte ya que localidades llamadas Andalucia, Galicia, Madrid o Sevilla se suceden a lo largo de las distintas carreteras que se bifurcan y confluyen de alguna forma hasta la ciudad de Armenia, una de las mas grandes ubicadas en el eje cafetero.

Al llegar a Armenia, crei que estaba de nuevo en Cali, una ciudad que tampoco ofrece mucho, por eso nos hospedamos rapidamente en un hotelucho a 15.000 (al lado del Casa Real) y salimos a dar una vuelta a ver si nuestra impresion cambiaba, cosa que ocurrio timidamente, ya que pudimos caminar por la peatonal de este lugar que es lo mas lindo que encontramos. Luego de un rapido paseo, cenamos y a dormir bien tempranito.

Por la mañana me levante con ganas de cambiar mi impresion sobre esta ciudad pero fue imposible, el paseo matutino no hizo nada más que confirmar mi primera impresion, por eso y sin pensarlo mucho decidi abandonar este mismo dia la ciudad y fue así que huimos hacia un pueblo llamado "Salento", pueblo del que habia leido algunas lineas en la pagina de Viajeros.com pero del que no tenía idea de que podía encontrar. Saliendo de Armenia, pude ver la cara más linda de esta ciudad, un boulevard que te lleva fuera de esta urbe, adornado por algunos vagones, locomotoras y algo de vegetación, eso es lo más bonito que vi en Armenia.

La ruta que une estos dos sitios es bastante corta y rápida, dura poco más de una hora y se hace atravezando una carretera muy angosta y sinuosa. Curva, contracurva, recta, otra curva y siempre que uno mira hacia los costados uno divisa lo mismo: fincas, vegetación y plantaciones, lo que es un espectaculo para la vista.

Ya en Salento y luego de llegar a la Plaza Central, dimos una vueltita por el pueblito buscando alojamiento y conseguimos un alojamiento llamado "Hostal El Jardin", el lugar más barato de Salento, y ubicado a solo dos cuadras de la plaza. Una vez que dejamos las cosas en el alojamiento salimos a maravillarnos con lo bonito que es este lugar, luego de ver dos ciudades tan grises como Cali y Armenia los colores de aqui parecen multiplicar su fuerza y saturación y son un festival para la vista, que se inunda con las paredes de los muchisimos alojamientos, restaurantes y comercios que permiten darse cuenta de lo turistico que es este sitio.

Luego de un almuerzo cocinado por nosotros nos encontramos con nuestros amigos Ian y Mike y por la noche fuimos a un bar llamado "Los amigos" a jugar al tejo, que es bastante diferente al que se juega en Argentina. La diferencia radica en que aqui se lanza una especie de pesa contra un cajon lleno de barro en el cual se ponen cuatro triangulitos (petardos), que al ser impactados por el tejo explotan. Luego de dos partidos de tejo, nos volvimos al hostel donde conocimos a tres chicos que son de Saavedra, y que estaban festejando el cumpleaños de uno de ellos.

El Viernes 18/02 comenzo bien temprano, a eso de las 6.45 cuando me levante para desayunar rapidamente y partir rumbo al nombradísimo Valle de Cocora, valle del cual tambien habia leído algo, pero que no tenía idea de la maravilla que me esperaba.

Para llegar a este sitio salen unos Jeeps desde la plaza de Salento, y como este vehiculo iba bastante lleno me toco ir parado sobre el paragolpes trasero, pero con la cara al aire puro y fresco de la mañana que me despertaba y me llenaba de vida. El camino es impactante tambien, la forma en que la luz solar atraviesa estos valles es de una calidez y calidad indescriptible.

Al arribar a unas pocas casas y fincas, el Jeep se detiene y ahi uno tiene varias opciones: la primer opción es hacer el camino a caballo (opcion muy cara y poco interesante para este caminador nato); la segunda opción es alquilar unas botas (hacer esto en Salento!! en el valle no se consiguen) y hacer ese mismo camino; y la tercera opción es no alquilar nada, no contratar nada, y lanzarse a caminar por el camino embarrandose bastante, saltando alambradas, haciendo equilibrio sobre troncos para cruzar rios y todo ese tipo de destrezas y retos que el escritor de estas lineas adora.

A medida que uno empieza a caminar se va adentrando en el valle, las montañas empiezan a cerrarse sobre uno como tambien lo hace en un momento la vegetación, y como tambien lo hicieron las nubes, que al llegar el mediodia ocultaron el azul del cielo. Luego de un buen rato de caminata entre el barro y los charcos de lodo, llegamos a una bifurcacion del camino en el que se veían dos flechas, una hacia la derecha que te lleva a Acaime, y otra hacia la izquierda que señala el regreso al punto de partida. Doblamos a la zurda y comenzamos a ascender la montaña para emprender el regreso e intentar escapar de la lluvia que amenazaba a caer. Al finalizar esta subida, llegamos a una casa-refugio-finca donde nos protegimos de la lluvia que furiosamente se empezo a precipitar al mismisimo momento en que arribamos. En este lugar bebimos un chocolate bien caliente para recuperar energias y mientras tanto conocimos a Luisa, una niña de 4 años muy divertida, que vive aqui y que nos lleno de preguntas y respuestas.

Una vez que se detuvo la lluvia y se acabo el chocolate, decidimos emprender el regreso sin saber que nos estaba esperando la mejor parte del camino. Por que digo esto? Lo digo por las palmeras GIGANTESCAS, altisimas, flacas y largas que se extienden queriendo tocar el cielo y que acompañan el sinuoso regreso al punto desde donde parten los Jeeps que retornan a Salento.

Una vez en Salento nos sorprendió la lluvia, por eso nada mejor que un buen almuerzo a las 16.30 y una linda siesta para recuperar las energias bien invertidas en este recorrido por el Valle de Cocora.

Ya por la noche, fuimos a jugar al pool en un bar de la calle principal con Ian y Mike, mientras que escuchamos unos hermosos tangos del inmortal Carlos Gardel.

El sabado 19 por la mañana luego de levantarnos y decidir partir almorzamos en una de las carpas que se instalan en la plaza central una exquisita Trucha a la Marinera que tanto nos habían recomendado por aqui, y la verdad es que la recomendación era cierta. Este pescado sale cocinado como en una salsa con leche y junto a los patacones (banana verde frita y crocante) con los que viene acompañada se convirtio en la comida mas rica que probé en todo este viaje.

Luego del excelente almuerzo nos dirigimos a la Finca "Don Eduardo" para hacer una visita guiada a esta finca productora de Café. Es interesante el recorrido, pero muy corto y no muy bien explicado. El recorrido te muestra algunos de los 4 tipos de cafes que se siembran, una maquina que separa la pulpa de la cascara, el lugar donde secan al cafe y nada más referido al proceso del café. La visita luego la rellenan con un recorrido por toda la finca, donde puedes ver plantas de moras, piñas, una cascada y alguna que otra cosa más. Al finalizar el recorrido te "invitan" a beber una taza del cafe que ellos cosechan, pero esto no fue suficiente para alejar mi decepcion, ya que esperaba ver como se pasaba de obtener un grano de cafe de la planta hasta el momento en que el mismo es molido o empaquetado para la comercialización. Igualmente fuera de eso, el paseo es intersante y se aprende un poco más sobre esta riqueza colombiana. Mientras hicimos el recorridos conocimos a una pareja de holandeses, a un chico llamado Hani de Siria, y a dos americanos.

Luego del paseo nos fuimos al centro, subimos al mirador del cerro, disfrutamos de la vista espectacular del atardecer desde el mismo, y luego de un rato de espera decidimos abandonar este hermoso lugar para dirigirnos hacia la ciudad de Bogotá, capital del país.

En resumen, Salento es hermoso, fue una alegría enorme haber llegado a este lugar y que este lugar me haya sorprendido de esta forma. No esperaba encontrar un lugar así pero" pero esa es una de las razones por las cuales viajo sin antes mirar fotos y sin antes buscar mucha información.

Ahi las fotos!!!

Salento y el Valle de Cocora, Eje Cafetero (Colombia)
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