martes, 18 de enero de 2011

Lima (Perú) tras 68 horas de autobús...

Despues de tantas idas y venidas y posibles destinos, por fin pude emprender un nuevo viaje, otra vez por Sudamerica con el objetivo de seguir conociendo esta parte del mundo que tanto me ha gustado. Mi recorrido anterior por Sudamerica empezo en Tucuman, para subir por las provincias de Salta y Jujuy, para luego atravezar toda Bolivia y llegar a la ciudad de Cuzco, Perú.

El primer capitulo de esta historia es el viaje desde mi Rosario natal hasta la capital de Perú, la ciudad de Lima, a donde arrive en autobus luego de casi 68 horas de viaje. Casi tres dias de viaje hacen que más de uno se dibuje la raya del culito al bajar del colectivo. El camino es im-pre-sio-nan-te!!! Hasta la parte en que uno entra a la provincia de Salta, no tiene nada especial, pero luego cuando uno entra en la provincia de Jujuy y se acerca cada vez más a la frontera con Chile en el Paso de Jama, uno no puede dejar nunca de sorprenderse por tanta montaña, tanto desierto, y tantos colores... Mas de 5000 msnm es lo que alcanza el bus al cruzar la frontera, y durante un dia entero de recorrido el paisaje casi no deja de ser desierto puro... a excepcion de unos pequeños oasis que pintan de verde la paleta de colores de estos lugares, y que sorprenden a la vista luego de tanta aridez...

Después de pasar la noche en la frontera de Chile - Peru (porque el horario de atencion es de 8 de la mañana a las 12 de la noche) salimos del pais transandino para entrar a Peru y seguir con las largas esperas que te terminan acostumbrando en cada paso aduanero. Lo mas curioso es que al entrar a Peru, el paisaje casi no cambia, siguen las montañas, el desierto, los oasis se hacen mas frecuentes, hasta que en un momento se aparece a la vuelta de una montaña un paisaje con el sol poniendose en el mar... increible!! Y luego de ese impacto visual, la noche termina de caer y el paisaje vuelve a ser el mismo, con breves interrupciones causadas por alguna que otra ciudad que se divisa a lo lejos...

Y es así que tres días después de haber partido de Rosario, llego el momento tan esperado de abandonar el colectivo, despedirnos de nuestras nuevas amistades de convivencia y aprovechar que Angela y su hijita Cassiana, se ofrecieron a llevarnos junto a Gaston (esposo y padre respectivamente) hasta el hostel donde vamos a estar esta noche. Poco a poco, cuadra a cuadra, entramos a la ciudad de Lima, que sorprende por su tamaño, por el mar que baña sus costas, y por algunas cosas que pude ver durante el dia de hoy en que recorrimos un poco el barrio de Miraflores, aunque esto sera un proximo capitulo de esta historia.
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