lunes, 20 de septiembre de 2010

Segundo destino: Dublin (Irlanda, U.K.)

He llegado a la ciudad de Dublin, Irlanda, y lo primero que me encontré fue frio y lluvia.

En realidad no conocía nada de esta ciudad antes de venir, pero tuve una grata sorpresa al visitarla.
Lo primero que sorprende de Dublin, es el arraigo vikingo que hay en ella, la bronca que le tienen a los ingleses, y la cantidad de españoles que hay aca.

Nada mejor que apenas arrivar a la ciudad y hacer nuevamente el tour de www.neweuropetours.eu para meterme un poco en la historia de este sitio. El guía llamado Manel fue buena onda, bastante divertido, por lo que el tour se hizo interesante desde el primer momento en que entramos al City Hall. Luego nos trasladamos al Castillo de Dublin, que es horrible, no tiene nada de castillo, solamente la historia que sus paredes guardan.

Abandonamos el castillo, fuimos al sitio donde esta la reproducción en el suelo de una vivienda vikinga, y me puse un poco al tanto de los mitos que existen en base a esta cultura. En primer lugar, sus cascos no tenían cuernos. Segundo, los vikingos eran bastante petisos, no pasaban el metro sesenta. Tercero, no eran tan sucios como dicen, sino que eran bastante limpios, los que eran sucios eran los irlandeses de esa epoca que se bañaban una vez por año. Esta es una costumbre que se sigue manteniendo incluso con muchos niños pequeños, a los que los bañan una vez por semana.

Tambien otra anecdota muy interesante reside en el hecho de que las puertas de las casas estan todas pintadas de distintos y vivos colores: esto tiene varias hipotesis. La primera se basa en las borracheras de las personas (muy comunes aqui), que para poder identificar la casa de uno, la pintan de un color para no confundirla con la casa del vecino. Esto sucede porque todas las casas son muy parecidas.
La segunda hipotesis, es que los antiguos pescadores llegaban cubiertos por la niebla de pescar, y para dejar su embarcación bien cerca de su casa la identificaban con el color de su puerta.
La tercera, es que Irlanda tiene una tasa de suicidios muy alta por las condiciones climaticas que se viven en este pais y en especial en esta ciudad, es por eso que algunos especialistas recomendaron pintar con colores vivos las puertas, para sacarle un poco de gris a las calles.

Luego de esta destrucción de mitos, fuimos al nuevo parlamento, enterandonos que en su construcción destruyeron el mayor hallazgo de restos arqueologicos de esta cultura, decenas de casas muy bien conservadas fueron destruidas para construir sobre ellas oficinas burocráticas. Luego nos dirigimos a la zona del Temple Bar, famosa por la cantidad de pubs que alberga y por la buena calidad de los musicos que salen o tocan en esta zona, es mas, en un momento, nos detenemos para que el guia explique algo, me apoyo a descansar en una pared y el guia me señala y me dice: "En esa pared empezaron a tocar los U2 (o como dicen los españoles los udos, jejeje. Es cierto, esto no es un chiste de gallegos, dicen udos!!!).

Terminado el tour, me fui a caminar un poco por la ciudad, perdiendome en sus calles, plagadas de gente, calles que se recorren en pocos minutos por el escaso tamaño de esta ciudad. Me fui a caminar por la ribera del río y pase a buscar a Esther, la hermana de mi amiga Lorena (con quien fui a Machu Pichu hace tres años atras), para que me enseñe un poco mejor la ciudad en la que vive desde hace dos años.

Caminamos un poquito, me contó un poco como es la vida en este lugar, como es su gente, aproveche y me tomé una cerveza Guiness como corresponde al estar en la ciudad natal de esta cerveza. Ya en la casa hice la recarga de todos los dispositivos electronicos que me acompañan en este viaje, cena (por fin otro plato de comida!!!) y salida nocturna por algunos pubs para tomar las tan famosas pintas y ver la agitada vida nocturna de esta ciudad.
Cerca de las 2am me volvi a la casa, me acosté un ratito y a las 4 me levante para tomar el autobus que me llevaría de nuevo al aeropuerto para partir hacia Escocia.

En resumen, Dublin es una linda ciudad, con muchisima vida nocturna, con la buena onda de la gente que vive aquí, con una historia muy rica en derrotas y mas derrotas, pero que demuestra que con empeño, fuerza y voluntad los países como las personas pueden salir adelante, superar obstaculos y lograr sus objetivos. Veinticuatro horas alcanzan para recorrerla bien, pero sin ver casi nada. Me quedo con ganas de volver y poder pasar un tiempo más aquí, conocer un poco más sus bares, su gente, su historia...



Dublin
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