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| Trujillo, Perú |
Lugares, personas, paisajes, sabores, experiencias y todas las vivencias que este mochilero transforma en palabras, relatos e imagenes...
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miércoles, 26 de enero de 2011
Las fotos de Trujillo, Perú
Fotitos de Trujillo y lugares cercanos como Huanchaco, las huacas del Sol y la Luna y la Campiña de Moche.
martes, 25 de enero de 2011
Trujillo - (La Libertad, Perú)
Como dije antes arribamos a esta ciudad y nos hospedamos en la casa de Enrique Salinas, amigos de couchsurfing que nos brindó toda su hospitalidad.
Sabado 22/01: Por la mañana nos levantamos tempranito y nos fuimos con nuestro anfitrión a desayunar al mercado central, donde degustamos para nuestro desayuno tradicional peruano a las 10:15 de la mañana. En que consistió el desayuno peruano del día??? Té para beber y pescado frito acompañado de yuca (una especie de papa) y cebolla morada, nada más nutritivo a estas horas de la mañana!!! Lo lindo de este desayuno fue la gente que nos acompaño, todas señoras muy graciosas que todas las mañanas desayunan con nuestro amigo en el mismo puesto del mercado central. En este puesto, los mismos clientes ayudan a los empleados a preparar los platos o a servirlos, al igual que en muchos de los otros puestos...
Luego del desayuno, fuimos a conocer a algunos amigos de Quique, visitamos su tienda, el gimnasio de otro amigo suyo, degustamos un Pisco Sour en la calle y tomamos una combi con destino a Huanchaco, pueblito ubicado a la orilla del mar, plagado de turistas nacionales y extranjeros, y donde se estaba disputando un torneo de surf bastante interesante. Huanchaco es un pueblo muy pequeñito, con una carretera que recorre toda la costa del mar, muchos restaurantes y alojamientos, una iglesia en lo alto del pueblo y no mucho más. Es un destino ideal para holgazanear y no hacer mucho más. Luego de tomar algo por ahí y disfrutar un poquito del sol nos encontramos a Elliot, un chico de EEUU que conocimos en el hostel de Lima, y que se vino para aqui a descansar un poquito de la locura de Lima. Mas tarde con Lu nos volvimos para Trujillo donde pasamos a buscar a nuestro amigo por su tienda, dimos una vuelta por el centro historico, la plaza de armas, algunos museos, la peatonal y luego nos fuimos a la casa e hicimos una velada acompañada de cerveza para seguir conociendonos un poco más y compartir una extensa charla. El cansancio se hizo sentir y cerca de las 23 horas ya estabamos listos para dormir.
Domingo 23/01: luego de la batalla nocturna contra los mosquitos, nos levantamos y fuimos a desayunar nuevamente al mercado, donde en esta ocasión degusté el tradicional "Ceviche" a las 11 de la mañana. El ceviche está hecho con pescado crudo con mucho limón, algas, lechuga, porotos, cebolla morada y una salsa picante que estaban para chuparse los dedos, todo esto acompañado de un refrescante jugo de frutas.
Cerca de esta ciudad hay dos ruinas muy importantes. Las de Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna, a esta última es a la que nos dirigimos. La huaca de la Luna data de una civilización que ocupo estos territorios entre el año 100 y el 850 aproximadamente de nuestra era. Estas ruinas constan de unos templos que progresivamente se fueron cubriendo con ladrillos de barro para ocultarlos y construir sobre estos nuevos templos que progresivamente iban aumentanto de tamaño. Gracias a que la arena cubrió durante muchísimos años estos templos se pudieron conservar, y por lo tanto podemos disfrutar de estas ruinas en estos días.
Una vez que terminamos el recorrido, cruzamos lo que fue la ciudad, y pudimos ver y recoger del suelo pedazos de ceramica que estaban tirados ahi como nada, como si fuesen piedras comunes para nuestra sorpresa, hasta que llegamos a la huaca del Sol, rodeando la misma y conociendo mas de este cultura gracias a Enrique. Caminamos luego por la campiña de Moche, degustamos una riquisima mazamorra con arroz con leche, una cervecita Cuzqueña negra, sacamos alguna que otra fotito y nos volvimos para la Trujillo para hacer las compras y cocinar por la noche pizza casera mientras que Quique nos iba a preparar sus famosisimos Pisco Sour y Caipirinhas. Luego de compartir esta velada, nos fuimos a dormir con una sonrisita y la lengua un poco trabada...
Lunes 24/01: nuevamente nos levantamos tempranito, desayunamos a lo argentino y nos fuimos para Huanchaco a disfrutar un nuevo día de playa y tranquilidad en este pueblito. Por la noche siguió la charla, preparamos las mochilas y nos fuimos a dormir ya con la mente puesta en Máncora, nuestro próximo destino...
Sabado 22/01: Por la mañana nos levantamos tempranito y nos fuimos con nuestro anfitrión a desayunar al mercado central, donde degustamos para nuestro desayuno tradicional peruano a las 10:15 de la mañana. En que consistió el desayuno peruano del día??? Té para beber y pescado frito acompañado de yuca (una especie de papa) y cebolla morada, nada más nutritivo a estas horas de la mañana!!! Lo lindo de este desayuno fue la gente que nos acompaño, todas señoras muy graciosas que todas las mañanas desayunan con nuestro amigo en el mismo puesto del mercado central. En este puesto, los mismos clientes ayudan a los empleados a preparar los platos o a servirlos, al igual que en muchos de los otros puestos...
Luego del desayuno, fuimos a conocer a algunos amigos de Quique, visitamos su tienda, el gimnasio de otro amigo suyo, degustamos un Pisco Sour en la calle y tomamos una combi con destino a Huanchaco, pueblito ubicado a la orilla del mar, plagado de turistas nacionales y extranjeros, y donde se estaba disputando un torneo de surf bastante interesante. Huanchaco es un pueblo muy pequeñito, con una carretera que recorre toda la costa del mar, muchos restaurantes y alojamientos, una iglesia en lo alto del pueblo y no mucho más. Es un destino ideal para holgazanear y no hacer mucho más. Luego de tomar algo por ahí y disfrutar un poquito del sol nos encontramos a Elliot, un chico de EEUU que conocimos en el hostel de Lima, y que se vino para aqui a descansar un poquito de la locura de Lima. Mas tarde con Lu nos volvimos para Trujillo donde pasamos a buscar a nuestro amigo por su tienda, dimos una vuelta por el centro historico, la plaza de armas, algunos museos, la peatonal y luego nos fuimos a la casa e hicimos una velada acompañada de cerveza para seguir conociendonos un poco más y compartir una extensa charla. El cansancio se hizo sentir y cerca de las 23 horas ya estabamos listos para dormir.
Domingo 23/01: luego de la batalla nocturna contra los mosquitos, nos levantamos y fuimos a desayunar nuevamente al mercado, donde en esta ocasión degusté el tradicional "Ceviche" a las 11 de la mañana. El ceviche está hecho con pescado crudo con mucho limón, algas, lechuga, porotos, cebolla morada y una salsa picante que estaban para chuparse los dedos, todo esto acompañado de un refrescante jugo de frutas.
Cerca de esta ciudad hay dos ruinas muy importantes. Las de Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna, a esta última es a la que nos dirigimos. La huaca de la Luna data de una civilización que ocupo estos territorios entre el año 100 y el 850 aproximadamente de nuestra era. Estas ruinas constan de unos templos que progresivamente se fueron cubriendo con ladrillos de barro para ocultarlos y construir sobre estos nuevos templos que progresivamente iban aumentanto de tamaño. Gracias a que la arena cubrió durante muchísimos años estos templos se pudieron conservar, y por lo tanto podemos disfrutar de estas ruinas en estos días.
Una vez que terminamos el recorrido, cruzamos lo que fue la ciudad, y pudimos ver y recoger del suelo pedazos de ceramica que estaban tirados ahi como nada, como si fuesen piedras comunes para nuestra sorpresa, hasta que llegamos a la huaca del Sol, rodeando la misma y conociendo mas de este cultura gracias a Enrique. Caminamos luego por la campiña de Moche, degustamos una riquisima mazamorra con arroz con leche, una cervecita Cuzqueña negra, sacamos alguna que otra fotito y nos volvimos para la Trujillo para hacer las compras y cocinar por la noche pizza casera mientras que Quique nos iba a preparar sus famosisimos Pisco Sour y Caipirinhas. Luego de compartir esta velada, nos fuimos a dormir con una sonrisita y la lengua un poco trabada...
Lunes 24/01: nuevamente nos levantamos tempranito, desayunamos a lo argentino y nos fuimos para Huanchaco a disfrutar un nuevo día de playa y tranquilidad en este pueblito. Por la noche siguió la charla, preparamos las mochilas y nos fuimos a dormir ya con la mente puesta en Máncora, nuestro próximo destino...
Autobus de Lima a Trujillo, Perú
Desde la estación de Fiori en Lima, emprendimos con Lu viaje hacia Trujillo, ciudad ubicada al norte de este país donde nos estaba esperando nuestro amigo de Couchsurfing.org Enrique para ofrecernos su hospitalidad mientras estuvimos aqui.
El viaje en autobus fue por demás de largo, ya que supuestamente tenía que durar 8 horas pero se extendió a casi once, por lo tanto llegamos a destino casi a las 23 horas, pero eso no fue impedimento para que Enrique nos recibiera. En si el trayecto fue muy divertido y bizarro por momentos.
Apenas ocupamos nuestras ubicaciones en el autobus disfrutamos de un señor que vendía dijes (el decía que las cadenas son para los perros y los presos) acompañadas por minerales para los diferentes signos del zoodiaco. El tipo tenía un chamuyo increible, te daban ganas de comprarle, pero no caimos en la tentación como muchos de los pasajeros, que creían que todos los males actuales son causados por el stress y la cadenita iba a ayudar a evitarlo como decia este señor.
Luego de la detención para almorzar, subieron dos humoristas que de humor tenían poco y nada, aunque la gente igual se reía... lo más interesante de estos dos personajes es que uno de ellos hizo una palmera de papel de diario buenísima, la verdad es que me sorprendió.
Cuando bajaron estas dos personas, subió otro vendedor que más que vendedor parecía predicador, aunque luego el te ghinseng y las vitaminas en polvo que vendía fueron bien recibidas por el publico.
Una vez que ya no hubo más vendedores, pudimos disfrutar de dos películas, la primera en idioma ruso sin subtitulos ni nada, así que no tengo idea cual era. Solo se que actuaba Robert de Niro. La segunda exhibición cinematográfica fue Death Race 2, que ya la habiamos visto en el viaje de Rosario a Lima, por lo tanto solamente nos atormentamos con el sonido fuertísimo que te daba dolor de cabeza.
Con respecto al conductor solamente tengo unas palabras para decirle: "Hijo de remil put...!!! Nos sos uno de los participantes del rally Dakar!!!" El tipo era un suicida, nunca viaje tan cagado en un autobus... la doble linea amarilla parece que no la veia, adelantaba en curva ascendente sin importarle si venía alguien adelante, la verdad que fue un temerario, y vuelvo a repetirlo, nunca tuve tanto miedo arriba de un colectivo...
Por suerte el trayecto nos ofreció unas vistas increibles, siguió el desierto por todos lados, nada más que ahora algunas dunas llegaban hasta la orilla del mar, cambiando el paisaje tan arído por uno mas "playero" por así decirlo. Fue muy lindo ver el atardecer y notar el cambio de los colores del cielo desde la ventana del colectivo.
Una vez que milagrosamente arribamos a Trujillo, nos tomamos un taxi y llegamos hasta la casa de Enrique, que nos estaba esperando para charlar un rato. Mas tarde, cuando el cansancio se hizo sentir, y a pesar del cagazo que tuve hoy día, me fui a dormir con una sonrisa por haber sobrevivido al viaje y por haber disfrutado de esta experiencia que en estas palabras les transmito.
El viaje en autobus fue por demás de largo, ya que supuestamente tenía que durar 8 horas pero se extendió a casi once, por lo tanto llegamos a destino casi a las 23 horas, pero eso no fue impedimento para que Enrique nos recibiera. En si el trayecto fue muy divertido y bizarro por momentos.
Apenas ocupamos nuestras ubicaciones en el autobus disfrutamos de un señor que vendía dijes (el decía que las cadenas son para los perros y los presos) acompañadas por minerales para los diferentes signos del zoodiaco. El tipo tenía un chamuyo increible, te daban ganas de comprarle, pero no caimos en la tentación como muchos de los pasajeros, que creían que todos los males actuales son causados por el stress y la cadenita iba a ayudar a evitarlo como decia este señor.
Luego de la detención para almorzar, subieron dos humoristas que de humor tenían poco y nada, aunque la gente igual se reía... lo más interesante de estos dos personajes es que uno de ellos hizo una palmera de papel de diario buenísima, la verdad es que me sorprendió.
Cuando bajaron estas dos personas, subió otro vendedor que más que vendedor parecía predicador, aunque luego el te ghinseng y las vitaminas en polvo que vendía fueron bien recibidas por el publico.
Una vez que ya no hubo más vendedores, pudimos disfrutar de dos películas, la primera en idioma ruso sin subtitulos ni nada, así que no tengo idea cual era. Solo se que actuaba Robert de Niro. La segunda exhibición cinematográfica fue Death Race 2, que ya la habiamos visto en el viaje de Rosario a Lima, por lo tanto solamente nos atormentamos con el sonido fuertísimo que te daba dolor de cabeza.
Con respecto al conductor solamente tengo unas palabras para decirle: "Hijo de remil put...!!! Nos sos uno de los participantes del rally Dakar!!!" El tipo era un suicida, nunca viaje tan cagado en un autobus... la doble linea amarilla parece que no la veia, adelantaba en curva ascendente sin importarle si venía alguien adelante, la verdad que fue un temerario, y vuelvo a repetirlo, nunca tuve tanto miedo arriba de un colectivo...
Por suerte el trayecto nos ofreció unas vistas increibles, siguió el desierto por todos lados, nada más que ahora algunas dunas llegaban hasta la orilla del mar, cambiando el paisaje tan arído por uno mas "playero" por así decirlo. Fue muy lindo ver el atardecer y notar el cambio de los colores del cielo desde la ventana del colectivo.
Una vez que milagrosamente arribamos a Trujillo, nos tomamos un taxi y llegamos hasta la casa de Enrique, que nos estaba esperando para charlar un rato. Mas tarde, cuando el cansancio se hizo sentir, y a pesar del cagazo que tuve hoy día, me fui a dormir con una sonrisa por haber sobrevivido al viaje y por haber disfrutado de esta experiencia que en estas palabras les transmito.
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