Una vez que salimos de Máncora, los pequeños pueblitos pesqueros no dejaron de sucederse hasta llegar a la ciudad de Tumbes. Lo que tampoco dejó de suceder y adornar el paisaje fue el desierto, todo desierto y nada más que desierto. Desierto que misteriosamente y casi como por arte de magia se transforma en pura vegetación una vez que uno cruza la frontera y entra en Ecuador.
Luego de sellar el pasaporte y comerme una ensalada de frutas gigante (pagada con los ultimos soles peruanos) siguió el recorrido que tendría como destino la ciudad de Guayaquil. Casi todo el camino se ve adornado por las interminables plantaciones de banana que se aprecian al costado de la carretera. Cuando este paisaje se ve momentaneamente interrumpido, otra tonalidad de color verde aparece en escena para seguir en la misma sintonía. Seguramente la abundancia de vegetación se deba a la cantidad de lluvias que hay por aquí, ya que tambíen inexplicablemente apenas cruzamos la frontera que separa a estos dos países empezó a llover, cosa que no había visto en Perú.
El viaje se hizo interminable, por varias razones: el autobus paro varias veces en cada uno de los pueblos por los que pasó; el chofer era un hijo de mil puta al que no le importaba nada y no respetaba ni una sola regla de transito, por lo que temí por mi vida y por la de los que viajaban aquí conmigo; subía tanta gente al autobus que a pesar de ir sentados, ibamos todos mas que incomodos porque por momentos en el pasillo había mas gente parada que la que estaba sentada. Igualmente este viaje me regaló otra curiosidad: a cada uno de los pasajeros que subia al autobus, un agente de seguridad los cacheaba y les revisaba el bolso, detalle no menor que aún me sorprende.
Después de una hora y media de retraso por fin arribamos a la modernisima terminal de autobuses de la ciudad de Guayaquil que desde el primer momento también me sorprendió y que proximamente les voy a comentar.
Lugares, personas, paisajes, sabores, experiencias y todas las vivencias que este mochilero transforma en palabras, relatos e imagenes...
domingo, 30 de enero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
Las fotos de Máncora, Perú.
Este lugar es bastante bonito a pesar de ser pequeño, pero sin lugar a dudas ofrece uno de los mejores atardeceres que vi en mi vida. Ahi las fotos!!!
![]() |
| Máncora, Perú |
Olas, playa y surf en Mancora (Piura, Perú)
Miercoles 26/01 Dejamos Trujillo, para dirigirnos hacia la ciudad de Máncora, pueblito costero de Perú, conocido por su linda playa y su buen surf. Para eso, tomamos un autobus de la empresa "El Dorado" que llamo muchisimo nuestra atención por dos cosas, la primera porque antes de subir te hacían imprimir la huella de tu dedo indice de la mano derecha, cosa que asusta un poquito, y la segunda y más extraña aún es que una vez que todos los pasajeros estaban sentados en su ubicación correspondiente te filmaban. Le pregunte a la azafata porque hacían eso y me dijo que es por seguridad, ya que no saben si los pasajeros ocasionales son delincuentes o no. Curiosidades del transporte peruano.
Fuera de la impresión inicial, el viaje fue super tranqui, dormí casi todo el tiempo. Lo mejor de todo es que llegamos a Máncora a las 7 am como nos habían anunciado. Una vez que nos libramos del asedio de los choferes de los Mototaxis empezamos a caminar con Lu, Elliot y Jorge paraa buscar alojamiento. Estabamos cerca de la playa cuando de repente escuché un estruendo, me quedé en silencio y me dí cuenta que ese estruendo era el ruido de las olas del mar rompiendo, lo que anticipaba buenas olas aun antes de ver el mar. Después de alojarnos en "Angeles de Mar" salimos a desayunar y a recorrer un poquito la playa y el pueblo, que a pesar de estar madrugando ya mostraba algunos surfers en el agua y gente en la calle.
Pasó el tiempo y el almuerzo (Ceviche de pescado) y llegó el momento que tanto estaba esperando!!! SURF!!! Me alquilé una tabla y me metí a disfrutar de esta cosa tan linda junto a mucha gente que tambien estaba en el agua. Increiblemente al primer intento me metí en la ola, pero la misma fue tan grande y tan fuerte que ni me dejó pararme, me revoleó para todos lados y colaboró para que una tabla impacte con su quilla sobre mi cabeza y me produzca la primer herida a causa del surf. Herida que no me impidió seguir en el agua para pasarmela remando, tragando agua y revolcandome a la merced de las olas que cada vez eran más grandes y venía con más fuerza. Pasados 90 minutos y totalmente exhausto decidí salir del agua para ir a bañarme y dormir una merecida siesta.
A la noche, cuando el hambre ya apretaba, salimos a dar una vuelta para ver la movida nocturna del pueblo (que es mucha), ver un show de clows en la plaza, comer alguito y tomar una cervecita para ir a dormir bien relajado y con una sonrisa en la cara por tan lindo día.
Jueves 27/01 Que lindo que es dejar de lado por una vez el tradicional desayuno peruano y disfrutar de uno parecido a lo que los argentinos estamos acostumbrados!!! Facturas con dulce de leche!!! Increible!! El mate quedó de lado y fue reemplazado por un jugo de piña que formó una rara combinación pero le otorgó el toque nutritivo...
Bien tempranito fuimos con Elliot y Lucia a la playa a disfrutar del sol, que en este día si que se hizo sentir. Después de un rato de estar bajo el sol, y viendo el mar, escuchar Jack Johnson se me hizo inevitable, y que mejor forma que tomar coraje para meterme a surfear nuevamente a pesar de que me dolía casi todo el cuerpo.
Al igual que ayer me metí en la primer ola con el mismo resultado... aunque esta vez no me golpeo nada. Después me la pasé remando, y cuando intenté pararme sobre la tabla mis brazos ya no tenían mas fuerza, por lo que decidi salir bastante mas rapido que ayer del agua.
Ya por la tarde y para disfrutar de la puesta del sol, una merienda en la playa es una opción excelente. El sol descendio lentamente esquivando nubes, poco a poco entre barcos fue metiendose en el mar y de esa forma el cielo se pintó con colores totalmente vibrantes el que fue el mejor atardecer que vi en mi vida.
Viernes 28/01 Un rapido desayuno fue la antesala de la partida hacia Tumbes, para luego seguir viaje hacia Guayaquil, Ecuador, pero eso ya es parte del proximo episodio.
En pocas palabras Máncora es un lindo lugar donde la playa es bastante pequeña, pero la misma se extiende un poco hacia los costados, pero por problemas de inseguridad no mucha gente se anima a disfrutarla. El pueblo combina la actividad pesquera con el turismo, ya que mucha gente se acerca hasta aqui por la temperatura del agua, que es la mas alta de todo Perú, por las olas que se forman ideales para surfear y por la movida nocturna, que se concentra en unos pocos lugares pero que permite salir de fiesta en un ambiente muy relajado. Lo que más me gustó de Máncora sin lugar a dudas fue el atardecer que ví y que sinceramente me pareció increible.
Fuera de la impresión inicial, el viaje fue super tranqui, dormí casi todo el tiempo. Lo mejor de todo es que llegamos a Máncora a las 7 am como nos habían anunciado. Una vez que nos libramos del asedio de los choferes de los Mototaxis empezamos a caminar con Lu, Elliot y Jorge paraa buscar alojamiento. Estabamos cerca de la playa cuando de repente escuché un estruendo, me quedé en silencio y me dí cuenta que ese estruendo era el ruido de las olas del mar rompiendo, lo que anticipaba buenas olas aun antes de ver el mar. Después de alojarnos en "Angeles de Mar" salimos a desayunar y a recorrer un poquito la playa y el pueblo, que a pesar de estar madrugando ya mostraba algunos surfers en el agua y gente en la calle.
Pasó el tiempo y el almuerzo (Ceviche de pescado) y llegó el momento que tanto estaba esperando!!! SURF!!! Me alquilé una tabla y me metí a disfrutar de esta cosa tan linda junto a mucha gente que tambien estaba en el agua. Increiblemente al primer intento me metí en la ola, pero la misma fue tan grande y tan fuerte que ni me dejó pararme, me revoleó para todos lados y colaboró para que una tabla impacte con su quilla sobre mi cabeza y me produzca la primer herida a causa del surf. Herida que no me impidió seguir en el agua para pasarmela remando, tragando agua y revolcandome a la merced de las olas que cada vez eran más grandes y venía con más fuerza. Pasados 90 minutos y totalmente exhausto decidí salir del agua para ir a bañarme y dormir una merecida siesta.
A la noche, cuando el hambre ya apretaba, salimos a dar una vuelta para ver la movida nocturna del pueblo (que es mucha), ver un show de clows en la plaza, comer alguito y tomar una cervecita para ir a dormir bien relajado y con una sonrisa en la cara por tan lindo día.
Jueves 27/01 Que lindo que es dejar de lado por una vez el tradicional desayuno peruano y disfrutar de uno parecido a lo que los argentinos estamos acostumbrados!!! Facturas con dulce de leche!!! Increible!! El mate quedó de lado y fue reemplazado por un jugo de piña que formó una rara combinación pero le otorgó el toque nutritivo...
Bien tempranito fuimos con Elliot y Lucia a la playa a disfrutar del sol, que en este día si que se hizo sentir. Después de un rato de estar bajo el sol, y viendo el mar, escuchar Jack Johnson se me hizo inevitable, y que mejor forma que tomar coraje para meterme a surfear nuevamente a pesar de que me dolía casi todo el cuerpo.
Al igual que ayer me metí en la primer ola con el mismo resultado... aunque esta vez no me golpeo nada. Después me la pasé remando, y cuando intenté pararme sobre la tabla mis brazos ya no tenían mas fuerza, por lo que decidi salir bastante mas rapido que ayer del agua.
Ya por la tarde y para disfrutar de la puesta del sol, una merienda en la playa es una opción excelente. El sol descendio lentamente esquivando nubes, poco a poco entre barcos fue metiendose en el mar y de esa forma el cielo se pintó con colores totalmente vibrantes el que fue el mejor atardecer que vi en mi vida.
Viernes 28/01 Un rapido desayuno fue la antesala de la partida hacia Tumbes, para luego seguir viaje hacia Guayaquil, Ecuador, pero eso ya es parte del proximo episodio.
En pocas palabras Máncora es un lindo lugar donde la playa es bastante pequeña, pero la misma se extiende un poco hacia los costados, pero por problemas de inseguridad no mucha gente se anima a disfrutarla. El pueblo combina la actividad pesquera con el turismo, ya que mucha gente se acerca hasta aqui por la temperatura del agua, que es la mas alta de todo Perú, por las olas que se forman ideales para surfear y por la movida nocturna, que se concentra en unos pocos lugares pero que permite salir de fiesta en un ambiente muy relajado. Lo que más me gustó de Máncora sin lugar a dudas fue el atardecer que ví y que sinceramente me pareció increible.
miércoles, 26 de enero de 2011
Las fotos de Trujillo, Perú
Fotitos de Trujillo y lugares cercanos como Huanchaco, las huacas del Sol y la Luna y la Campiña de Moche.
![]() |
| Trujillo, Perú |
martes, 25 de enero de 2011
Trujillo - (La Libertad, Perú)
Como dije antes arribamos a esta ciudad y nos hospedamos en la casa de Enrique Salinas, amigos de couchsurfing que nos brindó toda su hospitalidad.
Sabado 22/01: Por la mañana nos levantamos tempranito y nos fuimos con nuestro anfitrión a desayunar al mercado central, donde degustamos para nuestro desayuno tradicional peruano a las 10:15 de la mañana. En que consistió el desayuno peruano del día??? Té para beber y pescado frito acompañado de yuca (una especie de papa) y cebolla morada, nada más nutritivo a estas horas de la mañana!!! Lo lindo de este desayuno fue la gente que nos acompaño, todas señoras muy graciosas que todas las mañanas desayunan con nuestro amigo en el mismo puesto del mercado central. En este puesto, los mismos clientes ayudan a los empleados a preparar los platos o a servirlos, al igual que en muchos de los otros puestos...
Luego del desayuno, fuimos a conocer a algunos amigos de Quique, visitamos su tienda, el gimnasio de otro amigo suyo, degustamos un Pisco Sour en la calle y tomamos una combi con destino a Huanchaco, pueblito ubicado a la orilla del mar, plagado de turistas nacionales y extranjeros, y donde se estaba disputando un torneo de surf bastante interesante. Huanchaco es un pueblo muy pequeñito, con una carretera que recorre toda la costa del mar, muchos restaurantes y alojamientos, una iglesia en lo alto del pueblo y no mucho más. Es un destino ideal para holgazanear y no hacer mucho más. Luego de tomar algo por ahí y disfrutar un poquito del sol nos encontramos a Elliot, un chico de EEUU que conocimos en el hostel de Lima, y que se vino para aqui a descansar un poquito de la locura de Lima. Mas tarde con Lu nos volvimos para Trujillo donde pasamos a buscar a nuestro amigo por su tienda, dimos una vuelta por el centro historico, la plaza de armas, algunos museos, la peatonal y luego nos fuimos a la casa e hicimos una velada acompañada de cerveza para seguir conociendonos un poco más y compartir una extensa charla. El cansancio se hizo sentir y cerca de las 23 horas ya estabamos listos para dormir.
Domingo 23/01: luego de la batalla nocturna contra los mosquitos, nos levantamos y fuimos a desayunar nuevamente al mercado, donde en esta ocasión degusté el tradicional "Ceviche" a las 11 de la mañana. El ceviche está hecho con pescado crudo con mucho limón, algas, lechuga, porotos, cebolla morada y una salsa picante que estaban para chuparse los dedos, todo esto acompañado de un refrescante jugo de frutas.
Cerca de esta ciudad hay dos ruinas muy importantes. Las de Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna, a esta última es a la que nos dirigimos. La huaca de la Luna data de una civilización que ocupo estos territorios entre el año 100 y el 850 aproximadamente de nuestra era. Estas ruinas constan de unos templos que progresivamente se fueron cubriendo con ladrillos de barro para ocultarlos y construir sobre estos nuevos templos que progresivamente iban aumentanto de tamaño. Gracias a que la arena cubrió durante muchísimos años estos templos se pudieron conservar, y por lo tanto podemos disfrutar de estas ruinas en estos días.
Una vez que terminamos el recorrido, cruzamos lo que fue la ciudad, y pudimos ver y recoger del suelo pedazos de ceramica que estaban tirados ahi como nada, como si fuesen piedras comunes para nuestra sorpresa, hasta que llegamos a la huaca del Sol, rodeando la misma y conociendo mas de este cultura gracias a Enrique. Caminamos luego por la campiña de Moche, degustamos una riquisima mazamorra con arroz con leche, una cervecita Cuzqueña negra, sacamos alguna que otra fotito y nos volvimos para la Trujillo para hacer las compras y cocinar por la noche pizza casera mientras que Quique nos iba a preparar sus famosisimos Pisco Sour y Caipirinhas. Luego de compartir esta velada, nos fuimos a dormir con una sonrisita y la lengua un poco trabada...
Lunes 24/01: nuevamente nos levantamos tempranito, desayunamos a lo argentino y nos fuimos para Huanchaco a disfrutar un nuevo día de playa y tranquilidad en este pueblito. Por la noche siguió la charla, preparamos las mochilas y nos fuimos a dormir ya con la mente puesta en Máncora, nuestro próximo destino...
Sabado 22/01: Por la mañana nos levantamos tempranito y nos fuimos con nuestro anfitrión a desayunar al mercado central, donde degustamos para nuestro desayuno tradicional peruano a las 10:15 de la mañana. En que consistió el desayuno peruano del día??? Té para beber y pescado frito acompañado de yuca (una especie de papa) y cebolla morada, nada más nutritivo a estas horas de la mañana!!! Lo lindo de este desayuno fue la gente que nos acompaño, todas señoras muy graciosas que todas las mañanas desayunan con nuestro amigo en el mismo puesto del mercado central. En este puesto, los mismos clientes ayudan a los empleados a preparar los platos o a servirlos, al igual que en muchos de los otros puestos...
Luego del desayuno, fuimos a conocer a algunos amigos de Quique, visitamos su tienda, el gimnasio de otro amigo suyo, degustamos un Pisco Sour en la calle y tomamos una combi con destino a Huanchaco, pueblito ubicado a la orilla del mar, plagado de turistas nacionales y extranjeros, y donde se estaba disputando un torneo de surf bastante interesante. Huanchaco es un pueblo muy pequeñito, con una carretera que recorre toda la costa del mar, muchos restaurantes y alojamientos, una iglesia en lo alto del pueblo y no mucho más. Es un destino ideal para holgazanear y no hacer mucho más. Luego de tomar algo por ahí y disfrutar un poquito del sol nos encontramos a Elliot, un chico de EEUU que conocimos en el hostel de Lima, y que se vino para aqui a descansar un poquito de la locura de Lima. Mas tarde con Lu nos volvimos para Trujillo donde pasamos a buscar a nuestro amigo por su tienda, dimos una vuelta por el centro historico, la plaza de armas, algunos museos, la peatonal y luego nos fuimos a la casa e hicimos una velada acompañada de cerveza para seguir conociendonos un poco más y compartir una extensa charla. El cansancio se hizo sentir y cerca de las 23 horas ya estabamos listos para dormir.
Domingo 23/01: luego de la batalla nocturna contra los mosquitos, nos levantamos y fuimos a desayunar nuevamente al mercado, donde en esta ocasión degusté el tradicional "Ceviche" a las 11 de la mañana. El ceviche está hecho con pescado crudo con mucho limón, algas, lechuga, porotos, cebolla morada y una salsa picante que estaban para chuparse los dedos, todo esto acompañado de un refrescante jugo de frutas.
Cerca de esta ciudad hay dos ruinas muy importantes. Las de Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna, a esta última es a la que nos dirigimos. La huaca de la Luna data de una civilización que ocupo estos territorios entre el año 100 y el 850 aproximadamente de nuestra era. Estas ruinas constan de unos templos que progresivamente se fueron cubriendo con ladrillos de barro para ocultarlos y construir sobre estos nuevos templos que progresivamente iban aumentanto de tamaño. Gracias a que la arena cubrió durante muchísimos años estos templos se pudieron conservar, y por lo tanto podemos disfrutar de estas ruinas en estos días.
Una vez que terminamos el recorrido, cruzamos lo que fue la ciudad, y pudimos ver y recoger del suelo pedazos de ceramica que estaban tirados ahi como nada, como si fuesen piedras comunes para nuestra sorpresa, hasta que llegamos a la huaca del Sol, rodeando la misma y conociendo mas de este cultura gracias a Enrique. Caminamos luego por la campiña de Moche, degustamos una riquisima mazamorra con arroz con leche, una cervecita Cuzqueña negra, sacamos alguna que otra fotito y nos volvimos para la Trujillo para hacer las compras y cocinar por la noche pizza casera mientras que Quique nos iba a preparar sus famosisimos Pisco Sour y Caipirinhas. Luego de compartir esta velada, nos fuimos a dormir con una sonrisita y la lengua un poco trabada...
Lunes 24/01: nuevamente nos levantamos tempranito, desayunamos a lo argentino y nos fuimos para Huanchaco a disfrutar un nuevo día de playa y tranquilidad en este pueblito. Por la noche siguió la charla, preparamos las mochilas y nos fuimos a dormir ya con la mente puesta en Máncora, nuestro próximo destino...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

